
Es difícil distinguir quién es gente.
Entre charlatanes y mudos;
quejumbrosos e inconscientes;
vegetales y vivientes,
uno no se encuentra persona.
Niños uniformados de nada
y viejos que no esperan mucho.
Notables colores les consuelan la vista,
y el tic-tac llena sus oídos.
Lo demás... qué sé yo.
Ahí viene lo que se va;
se lleva él un montón más de lo mismo;
ahí voy yo con el resto.
Entre charlatanes y mudos;
quejumbrosos e inconscientes;
vegetales y vivientes,
uno no se encuentra persona.
Niños uniformados de nada
y viejos que no esperan mucho.
Notables colores les consuelan la vista,
y el tic-tac llena sus oídos.
Lo demás... qué sé yo.
Ahí viene lo que se va;
se lleva él un montón más de lo mismo;
ahí voy yo con el resto.


